Adriana se libera

Communication & Content Curator for Conscious Brands

Descubriendo que soy libre

18.05.20

Taradell, Barcelona

Preséntanos quiénes estáis en casa.

En casa estamos Ónix y yo. Ónix es mi gato. El 14 de julio cumplirá un año, así que, si hacemos la conversión gato / persona, ahora es como si estuviese conviviendo con un preadolescente de cuatro patas.


¿Cómo estás viviendo el día a día?

Desde que ha empezado el confinamiento siento que hay dos palabras que se repiten: ‘tranquila’ y ‘en orden’. Inicialmente empecé este periplo en el que todos estamos con incredulidad. Todo me parecía algo exagerado, un poco “peliculero”. Luego me rendí a la realidad que nos ha tocado vivir. De la incredulidad pasé a la aceptación, pero en paralelo seguía buscando información para formarme una visión amplia (más allá de lo que sale en los medios). Luego me di cuenta de que el exceso de información me arrastraba a lo opuesto de lo que sentía que debía vivir: tranquilidad y cuidado.

Después de esta etapa me entregué a la nutrición interna, a la aceptación real y asomó la certeza de que todo pasa por algo. Ahora vivo el día a día con la sensación de que algún día miraremos atrás y podremos unir todos los puntos hasta obtener la imagen completa de lo que nos tocaba aprender. Mientras, aprovecho para vivir en presente total, escuchar a mi cuerpo, tratarme con más mimo y nutrirme mucho. Aunque parezca contradictorio he encontrado mucha paz en esta inesperada rutina.

Empecé esto con incredulidad. Todo me parecía algo exagerado, un poco “peliculero”. Luego me rendí a la realidad y pasé a la aceptación pero seguía buscando información para tener una visión más amplia aunque eso me alejaba de lo que necesitaba que era tranquilidad y cuidado.


¿Qué rutinas sigues? ¿Qué haces para...?

Depende mucho de lo que me pida el cuerpo pero nunca falta la meditación, bailar y hacer algunos ejercicios de bioenergética para sentirme enraizada. También me he aficionado a los entrenamientos de Youtube (al principio me daba risa porque me veía a mí misma como las mujeres que salían entrenando en televisión en los 90’ con mallas y calentadores). También practico yoga y cuando me queda tiempo hago visitas a la cocina para probar recetas que tenía en una carpeta de Instagram cogiendo polvo.

Justo en la cocina he descubierto un nuevo sentido de “concentración”. Me percaté de ello cocinando judías. Mientras las cortaba me descubrí maravillada pensando en todo lo que había tenido que ocurrir para que llegaran a mí. Una sensación muy profunda de agradecimiento porque la tierra hace magia dándonos sus frutos. Tener tiempo para poner atención completa en el hecho de cocinar unas simples judías me ancló en el presente, me devolvió una visión mágica de la vida y me sentí más despierta que en mucho tiempo. He descubierto que esa sensación de presente absoluto es la que me da gran sensación de concentración, que luego puedo aplicar incluso al trabajo. También disfruto con los Facetime familiares o con amigos, aunque debo reconocer que aún tengo una asignatura pendiente: ser puntual contestando a los WhatsApp.

Aprovecho para vivir en presente total, escuchar a mi cuerpo, tratarme con más mimo y nutrirme mucho. Aunque parezca contradictorio he encontrado mucha paz en esta inesperada rutina.

¿Hay algo que has incorporado en tu vida para estar-sentirte mejor que antes no hicieras? 

Antes solía meditar día sí o día no, por ejemplo. Ahora no pasa un día sin que lo haga, incluso dos veces al día. Me mantiene en orden. También cocino más. Pero realmente no estoy haciendo cosas totalmente nuevas que antes no hiciese. Quizás tener la suerte de pasar más tiempo con Ónix, me siento infinitamente agradecida por su presencia. Es cariñoso, gracioso y a nuestra forma, humana -gatuna nos entendemos y tenemos nuestras propias rutinas compartidas, como si fuéramos compañeros de piso.

¿Cómo te sientes, lo estás viviendo? ¿Sientes o experimentas algún cambio mental?

Hay días que me siento más activa, optimista, pero también he pasado por momentos de melancolía o tristeza. Cuando vienen los acepto, dejo hagan su función y se vayan. Intento escuchar qué es lo que siento y pienso, y si ambas cosas me dicen lo mismo, actúo. Eso me ayuda a sentirme en coherencia y tranquila conmigo misma.

Estos días también me han servido para ver que no ponía límites en algunos aspectos. Voy sintiendo sutilmente el llamado de algunas decisiones que quiero tomar: ser más valiente y no tener miedo de mostrarme vulnerable ante aquellos a quiénes quiero, dedicarle más tiempo a la escritura o cuidar más los vínculos familiares. También he tenido la oportunidad de ver que me gusta tanto mi trabajo que a veces me escudo detrás de él para darme lo que necesito: descanso y pausa.

Intento escuchar qué es lo que siento y pienso, y si ambas cosas me dicen lo mismo, actúo. Eso me ayuda a sentirme en coherencia y tranquila conmigo misma.


¿Qué es lo que echas más de menos?

¡Los abrazos! Los humanos estamos hechos para el contacto, nuestros cuerpos hablan y se nutren cuando están en presencia de alguien con quien conectas. También ir a ver a mi abuela, mis padres, una buena charla con un amig@, y mirarnos a los ojos mientras compartimos. Y relacionado con todo esto, hecho mucho de menos las sesiones de Ecstatic Dance que facilita mi amigo Arún Ji en Barcelona, porque se crea algo mágico cuando muchas personas danzan libremente, con respeto, solo expresándose con su cuerpo.  Y también ir a caminar o a correr a la montaña.


¿Cómo crees que será tu vida tras esta experiencia, sientes que cambiarán cosas? ¿Qué sacaras de bueno de todo esto?

¡Totalmente! Hay sutilezas que están cambiando en mi a nivel profundo y deseo integrar todo lo aprendido. Aún así, hay muchas cosas que no se cómo cambiarán. Pertenecen al futuro y si de algo creo que nos estamos dando cuenta a nivel colectivo es solo podemos saber lo que ocurre en el presente y a veces, ¡ni siquiera así!


¿Cuál es la primera cosa que te gustaría hacer cuando todo esto pase?

Creo que querré hacerlo todo de golpe y en ese momento tendré que relajarme y priorizar. No se en qué orden será pero: ir a correr a la montaña y abrazar a mi familia y amigos. También ir a la cafetería con un libro a leer y a tomar unos vinos con mi amigo David; que sea en un lugar con mucho ruido, quiero sentir el calor de muchas voces.


Creo que querré hacerlo todo de golpe y en ese momento tendré que relajarme y priorizar.

En esta situación en la que estamos, miramos más hacia dentro, ¿qué has aprendido de ti/otros que no sabías?

El encierro me ha llevado a descubrir que soy libre. Siento que nos pasamos mucho tiempo buscando una libertad ilusoria, la que nos dice que la libertad significa no tener límites, decidir sin condicionales, ir y venir sin rendir cuentas. Ahora, encerrada he vivido en carne (más allá de la mente) que la libertad nada tiene que ver con esto. He aprendido que si tenemos el valor para sobrepasar los problemas con aceptación veremos que a más complejidad en la vida más cerca estaremos de la libertad. Si nos rendimos ante el empeño de cambiar los hechos y dejamos que los hechos nos cambien más cerca estaremos de la libertad.

Siento que la libertad es saber que mis elecciones no son libres porque no hay ninguna decisión que nazca virgen en mí, porque todo movimiento viene condicionado por algo externo. Agradezco estos días porque me han mostrado que la libertad no reside en el QUÉ sino en el CÓMO. Cómo reacciono ante los hechos externos que no puedo controlar. Me gustaría pensar que si muchas personas escogeríamos la libertad del ‘cómo’ estaríamos llevando a cabo un acto revolucionario porque eso supone que nos permitiríamos tratar a nuestra verdad con amor, respeto y compasión. Dejaríamos de luchar contra lo externo y nos centraríamos en convertir el miedo en aprendizaje. He sentido como darme libertad para integrar el “cómo” a mi manera me está ayudando a ser más flexible, compasiva y me pone en posición de servicio a la vida. Y a la vez me hace sentir poderosa y me da coraje para sentir, pensar y actuar en coherencia.

Cuéntanos algo divertido que te ha pasado desde que estás en cuarentena.

El otro día fue el aniversario de una amiga, así que aprovechamos que ella tenía que salir para trabajar para que pasara por delante de mi casa. Se subió a un banco en la calle y yo salí a la terraza y me subí a una silla. Tuvimos una charla bien profunda sobre la vida y ahora creo que mis vecinos saben más de lo que deberían jaja. También he empezado a guiar a mi padre para que medite. Al inicio del confinamiento me preguntó: “¿me enseñas a meditar?”. Me emocioné un poco cuando me lo dijo, me pareció una metáfora maravillosa de las oportunidades que la vida nos presenta, incluso en los momentos más caóticos. ¡Ahora medita él solo cada día! Otra cosa que me hace gracia es que he empezado a hacer flexiones. Mi expareja quiso convencerme de que hiciera “push ups” cuando entrenábamos juntos y nunca lo consiguió. Cuando el otro día supo que estaba haciendo flexiones no se lo podía creer (¡yo tampoco!).


Comparte una serie, una película y un libro que quieras recomendar.

¡Por fin he tenido la ocasión de mirar las 7 temporadas de Mad Men del tirón! Me parece una serie magistral. Me gusta porque nos muestra que todos tenemos claroscuros, no somos ni buenos ni malos, sencillamente somos humanos con mochilas emocionales que vivimos lo mejor que sabemos. Además, la contextualización histórica y la estética es increíble. También la escogí porque sentía que necesitaba un poco de evasión en algunos momentos. ¡Así que nada mejor que viajar a los años 60 y 70! En cuanto a libros estoy combinando “Les dones de la Principal” de Lluís Llach y “Alimentos que cambian tu vida” de Medical Médium.

Somos humanos con mochilas emocionales que vivimos lo mejor que sabemos.


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