Elena y su familia

Banca y decoración

Aprovechando la oportunidad para bajar el ritmo y vivir nuevas experiencias en familia.

10.04.20

Madrid, España

Preséntanos quiénes estáis en casa.

Somos Fran y Elena con nuestras hijas, Mencía (6) y Elena (4).


¿Cómo estás viviendo el día a día?

Fran y yo estamos haciendo tele trabajo y, a la vez, tratando de que para nuestras hijas esta situación sea lo más llevadera posible. Ellas aún son pequeñas y la carga escolar no es grande por lo que nuestra prioridad es poderles dedicar tiempo de calidad a la vez que manejamos el trabajo y la casa. 

Las primeras semanas fueron un poco locura hasta que nos adaptamos a la nueva situación, pues no acabábamos de encontrar la manera de llevar un cierto equilibrio entre trabajo-niñas-casa, a lo que además se unía la enorme angustia por lo que estaba pasando fuera. A medida que las semanas han ido pasando se han ido estableciendo rutinas, hemos bajado el ritmo y las exigencias, y ver que nuestras hijas se han adaptado bien a la situación nos ha ayudado mucho a estar más tranquilos. 

Desde el primer momento nos hemos sentido agradecidos y afortunados por tener salud y poder tele trabajar con cierta normalidad. A medida que las semanas avanzan estamos volcados en sacarle todo el partido a esta situación y que nos fortalezca como familia y como personas.

Hemos tenido que cerrar temporalmente nuestra tienda de muebles Tiretta Living, para proteger a nuestros artesanos y personal de transporte, pero lo hacemos con la absoluta convicción y tranquilidad de que son tiempos de asumir la responsabilidad y que todo esto, antes o después, pasará.

A medida que las semanas han ido pasando se han ido estableciendo rutinas, hemos bajado el ritmo y las exigencias y ver que nuestras hijas se han adaptado bien a la situación nos ha ayudado mucho a estar más tranquilos. 

¿Qué rutinas sigues? ¿Qué haces para...?

Mantenerte activo/a (deporte o práctica):

Todas las tardes hacemos ejercicio en familia. Empezamos muy centrados en buscar actividades para niños pero, poco a poco hemos ido encontrando actividades que, sin serlo, nos pudieran gustar a todos. Solemos hacer media hora de body combat, 15 minutos de fuerza, 15 minutos de yoga (¡he conseguido que Fran lo probara y le está gustando!) y acabamos con bailes o gimnasia rítmica para las niñas. Estoy haciendo más ejercicio que antes, ¡que nunca encontraba el momento!

Algunos días nos conectamos incluso por facetime con mi hermana Laura y a las niñas les encanta hacer deporte todos juntos.

También yo estoy tratando de mantener mi práctica de kundalini yoga, pues me ayuda mucho a tener un espacio de introspección personal. Empecé picoteando clases de aquí y allá pero he vuelto a conectar con la profesora con la que practicaba el pasado verano en la playa y estoy tratando de regalarme cierta regularidad.

Sin duda son tiempos de nuevas formas y es un gusto poder encontrar nuevas opciones.

Ha sido bonito también ver cómo mis hijas han aprendido a hacer el pino contra la pared. Algo de lo que tenían muchas ganas pero que, en el día a día, nunca había tiempo suficiente para practicar. Se pasan horas practicando delante del ventanal del balcón, que se ha convertido en nuestro rincón favorito: tomamos el sol, hacemos el pino, jugamos al parchís…


Sentirte bien mental y emocionalmente

Desde el primer momento he tenido claro que esta situación traía mucho aprendizaje personal y me he centrado mucho en disfrutar del aquí y el ahora a través de las situaciones cotidianas que vivimos en casa. Trato de protegerme no leyendo ni viendo apenas nada de lo que sucede fuera; me pone muy nerviosa ver la manipulación de lo que está sucediendo. Hemos vivido semanas duras, con tragedias y preocupaciones que nos han tocado muy de cerca y ha sido una montaña rusa de emociones.

El yoga y el ejercicio me ayudan también a sacar las emociones fuera y crear nuevas rutinas como salir al balcón a desayunar, haber replantado los maceteros del balcón o hacer acampadas los viernes en el salón, son pequeños-grandes alicientes a los que trato de agarrarme y valorar. Los que tenemos niños tenemos una responsabilidad añadida, pero a la vez, tenemos la suerte de poder distraernos con ellos y agarrarnos a sus sonrisas para mantenernos a flote.


He tenido claro que esta situación traía mucho aprendizaje personal y me he centrado mucho en disfrutar del aquí y el ahora a través de las situaciones cotidianas que vivimos en casa.

Estar conectado con tu familia y amigos:

Todas las tardes hacemos facetimes con la familia y los fines de semana también con amigos. Son tiempos en los que las formas de manifestar amor han cambiado y dedicarnos tiempo es lo único que nos queda.

Se habla mucho de que los niños lo están pasando mal sin salir a la calle pero creo lo más difícil para ellos es la falta de contacto con otros niños, sobre todo con la edad de mis hijas (4 y 6). Por eso, tratamos de que hagan facetimes con sus amigos, proponemos retos por whatsapp… A veces me entra un poco de vértigo al ver cómo se manejan con la tecnología y siento que la situación ha acelerado cosas que tendrían que haber tardado más en llegar pero es lo único que nos queda para estar cerca de nuestros seres queridos… ¡habrá que ver qué sucede después!


Concentrarte (por ejemplo con el trabajo):

Intento levantarme la primera y aprovechar mientras las niñas duermen para programar las reuniones a primera hora o después de comer. Las primeras semanas fueron una locura de reuniones y tuve que bloquearme momentos para ellas en la agenda para que no me convocaran; pero por suerte todo se ha ido normalizando. Tener que trabajar en la mesa del salón-cocina te deja poca paz ¡pero no tenemos otra opción!

La situación va para largo y debemos mantener las fuerzas a la vez que tratamos de seguir asumiendo las responsabilidades que tenemos pero sin olvidar que esta es nuestra vida ahora y que también son necesarios espacios de descanso y vacaciones aunque estemos en casa.


¿Hay algo que has incorporado en tu vida para estar-sentirte mejor que antes no hicieras? 

Hacer ejercicio a diario y en familia, es de las cosas más bonitas que nos están regalando estos días. Antes siempre me quejaba por no tener tiempo o por tener que robárselo a otros momentos importantes como comer y ahora es un momento sagrado.

Tratamos también de compartir qué cosas buenas nos está trayendo el confinamiento. Nos sirve a todos para pensar en positivo y agradecer lo que tenemos, y además, nos da mucha información sobre lo que realmente valoran nuestras hijas (que no siempre es lo que los adultos creemos).

Ocuparme de todos los temas de la casa (compra-cocina-limpieza) son temas que antes tenía más o menos delegados, y estoy disfrutando también de poder hacerlos. Me hacen sentirme más conectada a mi realidad y me llena poder asumirlos sin prisas y hasta disfrutar de ellos.


¿Cómo te sientes, lo estás viviendo? ¿Sientes o experimentas algún cambio mental?

Personalmente me siento bien, disfrutando de una vida más pausada. Soy una persona reflexiva y esta situación me está haciendo ser más consciente de lo poco que necesitamos para ser felices y cómo está en nosotros enfocar lo que nos llega de una forma u otra. Son tiempos de vivir la aceptación de una manera radical pues además de no poder salir, todos hemos tenido algún caso duro cerca y se te parte el corazón.

Esta situación me está haciendo ser aún más consciente de lo poco que necesitamos para ser felices y cómo está en nosotros enfocar lo que nos llega de una forma u otra.

Estoy siendo más permisiva conmigo misma y con mi familia y trato de no sentirme mal por ello, sobre todo en términos de alimentación. Son momentos de no exigirnos más de la cuenta, de relajar también ciertas exigencias que nos auto-imponemos y que, a veces, nos provocan una carga que no compensa.
Trato de no pensar mucho en lo que vendrá, ni en lo bueno de volver a salir, ni en las repercusiones económicas o profesionales que nos vendrán. Creo que vienen tiempos de incertidumbre y reinvención, en todos los ámbitos, y espero que esta etapa de introspección personal nos ayude a estar algo más fuertes para lo que nos venga. 
También me está sirviendo mucho para afianzar el valor de vivir una vida más pausada y que dependa más de nosotros que de nuestro exterior al que típicamente culpamos del ritmo que llevamos.


Creo que vienen tiempos de incertidumbre y reinvención, en todos los ámbitos, y espero que esta etapa de introspección personal nos ayude a estar algo más fuertes para lo que nos venga. 

¿Qué es lo que echas más de menos?

Poder hacer planes sencillos con amigos y familia. Bajar a la urbanización cada tarde a que mis hijas jueguen y charlar con mis vecinas. Ir a mis clases de yoga en el parque y quedarnos luego a hacer un picnic o las comilonas familiares de larga sobremesa.


¿Cómo crees que será tu vida tras esta experiencia, sientes que cambiarán cosas? ¿Qué sacaras de bueno de todo esto?

En lo que está bajo mi control tampoco creo que mi vida cambie demasiado tras esta experiencia aunque sí se afianzarán ritmos y prioridades. Espero poder seguir tele trabajando con mayor normalidad que hasta ahora (que sólo lo hacía puntualmente), pues todo esto ha acelerado los medios técnicos y un cambio cultural muy arraigado.

¿Cuál es la primera cosa que te gustaría hacer cuando todo esto pase?

Ir a abrazar a mis seres queridos y después montar una fiesta con mis vecinos. Ya teníamos un grupo muy bueno pero siento que todo esto nos está uniendo más con el resto también. Va a ser muy emocionante poder volver a vernos todos.


En esta situación en la que estamos, miramos más hacia dentro, ¿qué has aprendido de ti/otros  que no sabías?

He aprendido que es muy necesario generar espacios para hablar de cómo estamos, qué nos preocupa y por qué. Con nuestros hijos y nuestras parejas. 

Cuéntanos algo divertido que te ha pasado desde que estás en cuarentena.

¡Que tengo becaria! A mi hija mayor le encanta ayudarme a hacer cosas del trabajo. Como este año en el colegio ha empezado a aprender cosas de informática, siempre me está persiguiendo para que la deje ayudarme y tiene mucha curiosidad por aprender cómo funciona todo (por ejemplo qué tengo que hacer para conectarme a una reunión).

También, como todos los viernes hacemos acampada en el salón, la semana pasada hicimos “disco party” y estuvimos bailando Carlos Sadness a todo volumen bajo la luz de una bola de discoteca. Mis hijas daban volteretas, saltaban entre los colchones… una situación súper divertida que jamás olvidaremos.

¿Que te interesaría saber sobre cómo otra gente lo está pasando?

Cómo se están sintiendo, qué han descubierto y aprendido.



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