Sara y su familia, viviendo a full

Terapeuta de Medicina China

Una casa llena de vida

18.05.20

Girona

Preséntanos quiénes estáis en casa.

¡Hola! En esta casa vivimos una familia de 4 formada por dos adultos (Diego y Sara) y nuestros hijos: Moira, 5 años y Ulises, 18 meses.



¿Cómo estás viviendo el día a día?

El confinamiento con niñxs pequeñxs es duro, primero porque tienen diferentes grados de entendimiento y expresan con su comportamiento la bomba de relojería emocional que genera esta situación tan atípica. Y esto va tanto hacia una dirección como para otra: si no expresan, si aparentan total normalidad... también tienes que estar preparada para acompañar eso y cuidar mucho del momento en el que pueda sacarlo porque está claro que indiferente no les va a dejar.

Por lo demás, al ser autónomos la situación económica da miedo. Somos personas de acción, de sacarnos las castañas del fuego con nuestros propios recursos mil y una veces, pero esto es inaudito y no poder salir de casa, ni nosotros ni nadie, ha hecho que tengamos que darle muchas vueltas a lo que hacemos y lo que queremos hacer. Me lo tomo como un reto personal e intento que no me paralice el miedo o la incertidumbre.

En las primeras 3 semanas tuve una negación muy grande, como si fuéramos nosotros los únicos que debíamos estar metidos dentro de casa. Vivimos en una zona apartada, nuestro vecino es el bosque. No tenemos contacto visual con prácticamente nadie desde aquí y eso hace que todo esto sea bastante raro. En esta zona nadie aplaude a las 20h porque todo son abuelitos metidos en sus casas, apartadas entre sí. Me costó un mes atreverme a salir a hacer la compra y cuando conducía por la carretera sin coches y vi la primavera estallando en los campos, me impactó mucho. También ver la distancia de seguridad entre personas, los guantes, las máscaras que tapan las caras de todo el mundo. Ver rostros sin más rasgos emocionales que la mirada, eso me impactó y creo que me sacó de la negación interior para aceptar que esto es de verdad, que está pasando y que toca atravesarlo. También romper esa burbuja emocional, esa especie de duelo que me ha durado un mes... Ahora me están brotando mil ideas. Creo que ha sido como una especie de tiempo de adaptación pero ahora me siento mucho más cómoda en esta nueva rutina excepto en los momentos en los que los niños necesitan salir a que les dé el aire sí o sí y no se puede porque llueve. Por lo demás, estuvimos 2 semanas estando todos juntos todo el tiempo y fue bastante caótico, sobre todo porque fueron las primeras donde aún no nos imaginábamos que podríamos llegar a estar dentro de casa tanto tiempo. Ahora fluimos mucho mejor los cuatro. Los niños ya conocen el nuevo ritmo y eso ayuda mucho.

¿Qué rutinas sigues? ¿Qué haces para...?

Sentirte bien mental y emocionalmente:

Para sentirme bien mental y emocionalmente estoy haciendo ejercicio. Nunca había hecho fitness online y está siendo un gran descubrimiento. También acordamos tiempos de crianza y tiempos para estar a solas y trabajar, leer, ducharnos etc con mi pareja. Cada uno pasa la mitad del día con los niños y comemos todos juntos. Esto ha sido un click que me ha hecho entender que esta es al verdadera conciliación. Tenerlos cerca, saber que están bien cuidados y poderme aislar en mi trabajo y en mi cabeza cuando lo necesito.

Acordamos tiempos de crianza y tiempos para estar a solas y trabajar, leer, ducharnos etc con mi pareja. Cada uno pasa la mitad del día con los niños y comemos todos juntos.

Estar conectado con tu familia y amigos:

Para mantenerme conectada con mis amigos y familia en realidad sigo haciendo lo que hacíamos hasta ahora: muchos audios de whatsapp con mis amigas ya que las tengo a todas a 100km desde hace 9 meses; facetime con la familia porque también están lejos (Argentina, Suecia y Barcelona). Moira ha hecho algún facetime con los amiguitos pero creo que no funciona del todo bien con los niños. Ellos viven en el estricto presente y es muy complicado eso de tener que jugar sin moverse, sin que se caiga el móvil, sin tenerse delante.

Los niños viven en el estricto presente y es muy complicado eso de tener que jugar sin moverse, sin que se caiga el móvil, sin tenerse delante.

Concentrarte (por ejemplo con el trabajo):

Para concentrarme necesito que los niños estén entretenidos y que no me busquen; tenerlos pegados en el cristal de la ventana (desde la terraza) no funciona jaja. En general trabajo súper bien por la noche pero ahora mismo estoy haciendo sesiones online encerrada en mi estudio, con cascos puestos y ellos en la otra punta de la casa bailando y saltando en el sofá con su padre.

¿Hay algo que has incorporado en tu vida para estar-sentirte mejor que antes no hicieras? 

Sí, definitivamente las clases de fitness online. Durante todo el embarazo de Ulises hice yoga en casa online y por mi cuenta. Ahora sencillamente no funciona. Si mis hijos me ven haciendo yoga se me suben encima. Y aunque en estos 40 días de confinamiento he tenido mis momentos a solas con el yoga mat, ahora mismo siento que necesito algo de cardio, movimiento, respirar profundo y mover todo mi cuerpo. Además, con el fitness es diferente: la mayor se pone a hacer ejercicio conmigo, el pequeño disfruta de la música y hace unas adho mukha con sus bracitos cortos y su cabecita de bebote, súper gracioso. A veces me pide mamar justo cuando estoy haciendo ejercicio y entonces hago sentadillas con él en brazos (sí, ¡muy de madre!), otras veces le dejo una pila de cuentos y va mirándolos. No tengo más de media hora de margen si llega pero sentir que mi cuerpo es mío de nuevo... me encanta.


¿Cómo te sientes, lo estás viviendo? ¿Sientes o experimentas algún cambio mental?

El primer mes fue más duro, tal vez por la incertidumbre, las noticias terribles, el ver cómo iban sucediéndose las semanas y sentir que sólo íbamos a peor. Ahora ya casi no miro las noticias, me he enfocado en mi trabajo y en mi familia. Cuando hace buen tiempo bajamos al bosquecillo de detrás de casa, hacemos cabañas con cañas de juncos, merendamos, hacemos carreras, jugamos con las flores silvestres y volvemos a casa con los pies llenos de barro. Está siendo una especie de retiro en familia. Hay momentos desesperantes porque con niños es mucho más fácil salir a la calle, ir a pasear o estar en casa cuando la necesidad de movimiento está cubierta. Ahora hay momentos en los que sí o sí hay que ir a saltar a la cama, columpiarse...

Por lo demás antes tampoco veía casi a mis amigas. Vivir en ciudades distintas y teniendo todas niños pequeños, es lo que tiene. Pero estamos en contacto por whatsapp constantemente.

Ahora ya casi no miro las noticias, me he enfocado en mi trabajo y en mi familia. Cuando hace buen tiempo bajamos al bosquecillo de detrás de casa, hacemos cabañas con cañas de juncos, merendamos, hacemos carreras, jugamos con las flores silvestres y volvemos a casa con los pies llenos de barro. Está siendo una especie de retiro en familia.


¿Qué es lo que echas más de menos?

Salir a pasear por Banyoles. Tenía muchas ganas de primavera y vivirla confinada me parece un rollo. Poder salir a comprarle zapatos a mis hijos que se les han quedado pequeños y ¡el tema tallas online lo llevo fatal! También tengo ganas de ir a ver a una amiga que ha parido en estos días y a otra que ha sabido que está embarazada. En resumen, alguna gestión práctica, amigos , naturaleza y celebrar.  

¿Cómo crees que será tu vida tras esta experiencia, sientes que cambiarán cosas? ¿Qué sacarás de bueno de todo esto?

Realmente creo que la humanidad vive constantemente catástrofes de consecuencias devastadoras y que poco se aprende de ellas. Como especie tengo pocas esperanzas, dudo que se dé realmente ese cambio de conciencia que algunas personas vaticinan. Sin ir más lejos estamos en una pandemia mundial en el 2020 confinados, miles de personas han muerto y creo que esto se podría haber prevenido cerrando fronteras a tiempo. Que tenemos en nuestras narices un cambio climático más que evidente y la economía sigue pesando demasiado. Por otro lado he vivido en este confinamiento en primera persona el ombliguismo de clases pudientes que teniendo varias rentas son incapaces de hacer una carencia en el alquiler a familias con críos y sin ingresos, así que no, no tengo ninguna fe en que esto cambie a la humanidad para bien. No creo que el cambio venga de fuera, creo que estos cambios vienen de dentro y eso es un click que se hace o no se hace. Sin ir más lejos mis vecinos sacan cada día a pasear el perro primero uno y luego el otro. La gente está buscando esos huecos en los que salirse con la suya y esta es la naturaleza humana.

Sin embargo saco de bueno en todo esto mi admiración y respeto absoluto por los niños y las niñas que viven completamente dependientes de sus adultos de referencia y cómo están llevando todo esto. También me siento muy agradecida por el personal de nuestra sanidad pública que hace todo lo que puede con lo poco que les queda y por los equipos de voluntarios. Cuando veo estos gestos me emociono y el tema es que esto es algo que se lleva dentro o no, esa vocación no depende de una pandemia. El listillo de turno siempre va a existir.

Como especie tengo pocas esperanzas, dudo que se dé realmente ese cambio de conciencia que algunas personas vaticinan. Sin ir más lejos estamos en una pandemia mundial en el 2020 confinados, miles de personas han muerto y creo que esto se podría haber prevenido cerrando fronteras a tiempo.

¿Cuál es la primera cosa que te gustaría hacer cuando todo esto pase?

Tengo muchas ganas de hacer un picnic con amigos y de pasear sin mascarilla. También tengo ganas de ir a visitar a mis amigas y darles un buen abrazo.


No creo que el cambio venga de fuera, creo que estos cambios vienen de dentro y eso es un click que se hace o no se hace.

En esta situación en la que estamos, miramos más hacia dentro, ¿qué has aprendido de ti/otros que no sabías?

La resiliencia de mis hijxs es admirable. Mi niño pequeño se pasó una semana trayéndonos los zapatos como diciendo: ¿salimos o qué? Ahora ya no quiere salir ni para ir al bosque. Se ha adaptado a estar en casa. Y estoy orgullosa de mí y de la manera en la que he conseguido darle la vuelta a la tortilla, de estar enfadada con la situación a estar proactiva tratando de resolver.


Estoy orgullosa de mí y de la manera en la que he conseguido darle la vuelta a la tortilla, de estar enfadada con la situación a estar proactiva tratando de resolver.


Cuéntanos algo divertido que te ha pasado desde que estás en cuarentena.

¡He cambiado los muebles de sitio varias veces ya! Soy fanática de optimizar el uso del espacio y ahora nuestro uso ha cambiado. Mi hija mayor necesita un espacio donde poder jugar con juguetes pequeños que pueden ser peligrosos para su hermano. Antes ese espacio era una habitación con salida a la terraza y ahora la hemos cambiado de sitio para que la salida a la terraza dependa de si ella está jugando o no. ¡Otra cosa es que a mis hijos se les han quedado los zapatos y toda la ropa pequeña! ¡Es increíble cómo crecen!



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